A veces no encuentro ganas,
juro que quiero querer
vivir cada vez que muero,
mas al fin, por no perder,
cierro de nuevo el tablero
del juego de seguir vivo,
tan solo vence mi hastío
el hallar en ti un motivo
que me lleve donde el río
busca el abrazo del mar
y me haga olvidar el frío
que me llena al deambular
por mi absurdo desvarío.
Te transformo en riachuelo,
me convierto en agua y sal
y en el delta del consuelo
ponemos punto y final
a historias de agua pasada
culpables de lo que hoy somos:
tú agua dulce, yo salada
y sin más porqués ni comos
me fundo bajo tus dedos,
y tu río endulza el mar
de heridas de sal y miedo,
que nunca pude curar.
Eso es un delta, oh amada,
un lugar donde mezclarnos
aguas dulces con saladas,
un beso en el que besarnos.
Pedacitos de vida en verso, a veces tan solo una estrofa, un suspiro. Todos se han escrito para algún destinatario en concreto que puede reconocerse al leerlos. Al resto, deseo que os provoquen una emoción agradable.
Aullando en Verso
miércoles, 9 de septiembre de 2015
viernes, 3 de julio de 2015
Tu lengua marinera
Te alejas y sin embargo,
cuando te doy por perdida,
conviertes mi amargo trago
en dulce soplo de vida.
cuando te doy por perdida,
conviertes mi amargo trago
en dulce soplo de vida.
Consigues fundir el hielo
que uso de cota de malla
en esas noches que vuelo
rehuyendo la batalla
de decirte lo que siento,
de aguantarte la mirada
mientras te acercas con tiento
a calentar mi alma helada
con tu lengua marinera,
tan diestra en atar con nudos
mi piel a tu piel guerrera.
Sin disfraces y desnudos
con verdades nos mentimos,
con miradas nos besamos
y entre caricias y mimos,
sin quererlo, nos amamos.
Publicado en Juegos Florales en Junio de 2015 (www.juegosflorales.com)
que uso de cota de malla
en esas noches que vuelo
rehuyendo la batalla
de decirte lo que siento,
de aguantarte la mirada
mientras te acercas con tiento
a calentar mi alma helada
con tu lengua marinera,
tan diestra en atar con nudos
mi piel a tu piel guerrera.
Sin disfraces y desnudos
con verdades nos mentimos,
con miradas nos besamos
y entre caricias y mimos,
sin quererlo, nos amamos.
Publicado en Juegos Florales en Junio de 2015 (www.juegosflorales.com)
sábado, 23 de mayo de 2015
Lo que veo yo al mirar
Ojitos de mermelada,
labios de azúcar y miel,
tu sofá es dulce morada
de tu piel contra mi piel.
Tu voz potente y serena
se quiebra cuando suspiras,
pidiéndome amor en vena,
mostrándote sin mentiras.
Luego, niegas lo evidente
para no hacerme sufrir,
intentando que tu mente
no oiga a mi alma latir
y yo me vuelvo de hielo,
en ese momento extraño
a las puertas de tu cielo,
donde el dolor no hace daño.
Sé bien que no hay vuelta atrás,
Pero sabes que al mirarte
no veo una sonrisa más,
aunque quieras escaparte
lo que veo yo al mirar,
es tu luz suave y amable
y aunque antes de empezar
ya estas cortando ese cable
que nos ha acercado tanto,
yo sonrío y me hago el mudo,
pensando en como tu encanto
ha hecho pedazos mi escudo.
labios de azúcar y miel,
tu sofá es dulce morada
de tu piel contra mi piel.
Tu voz potente y serena
se quiebra cuando suspiras,
pidiéndome amor en vena,
mostrándote sin mentiras.
Luego, niegas lo evidente
para no hacerme sufrir,
intentando que tu mente
no oiga a mi alma latir
y yo me vuelvo de hielo,
en ese momento extraño
a las puertas de tu cielo,
donde el dolor no hace daño.
Sé bien que no hay vuelta atrás,
Pero sabes que al mirarte
no veo una sonrisa más,
aunque quieras escaparte
lo que veo yo al mirar,
es tu luz suave y amable
y aunque antes de empezar
ya estas cortando ese cable
que nos ha acercado tanto,
yo sonrío y me hago el mudo,
pensando en como tu encanto
ha hecho pedazos mi escudo.
lunes, 11 de mayo de 2015
El cuento mal escrito
No es dejar otro año atrás
lo que calma mi dolor,
son tus labios que sin más
me regalan el frescor
de tu sonreir eterno
al calor de mil licores,
que me sacan del infierno
de recordar tus amores
hasta que envuelto en tu aroma,
hace mella en mí tu ausencia,
pienso en tu "dame" y mi "toma",
y vuelvo a sentir tu esencia.
No pienses que son reproches,
ni te odio ni te maldigo,
pero aún trepan a mis noches
las ganas de estar contigo,
cierto es que ya no hay heridas,
mas aún quedan las señales
de pasiones desmedidas,
de mil y un besos letales
que hacen que no esté contento,
ni triste, ni bien ni mal.
Vivo viviendo el momento,
sin ver muy claro el final
de este cuento mal escrito
en el que no hay borrador,
donde en cada verso grito:
"Hoy quédate, por favor"
lo que calma mi dolor,
son tus labios que sin más
me regalan el frescor
de tu sonreir eterno
al calor de mil licores,
que me sacan del infierno
de recordar tus amores
hasta que envuelto en tu aroma,
hace mella en mí tu ausencia,
pienso en tu "dame" y mi "toma",
y vuelvo a sentir tu esencia.
No pienses que son reproches,
ni te odio ni te maldigo,
pero aún trepan a mis noches
las ganas de estar contigo,
cierto es que ya no hay heridas,
mas aún quedan las señales
de pasiones desmedidas,
de mil y un besos letales
que hacen que no esté contento,
ni triste, ni bien ni mal.
Vivo viviendo el momento,
sin ver muy claro el final
de este cuento mal escrito
en el que no hay borrador,
donde en cada verso grito:
"Hoy quédate, por favor"
jueves, 2 de abril de 2015
Un clavo.
Ya lo han subido al madero,
exhala el último aliento
y espera el clavo certero
que pondrá fin al tormento.
Y en su carne hunden un clavo.
Se ahoga en su propia sangre,
suplicando a un Dios lejano:
¡Por piedad!, ¡por piedad Padre!
¡Por piedad, coge mi mano!
Y en su carne hunden un clavo.
El corazón agotado
lleva las última gotas
de la sangre del Clavado
hacia sus arterias rotas.
Y en su carne hunden un clavo.
Sabe su guerra perdida,
el cuerpo al fin queda inerte
y una lanza abre la herida,
que torna la vida en muerte.
Y en su carne hundido queda... un clavo.
exhala el último aliento
y espera el clavo certero
que pondrá fin al tormento.
Y en su carne hunden un clavo.
Se ahoga en su propia sangre,
suplicando a un Dios lejano:
¡Por piedad!, ¡por piedad Padre!
¡Por piedad, coge mi mano!
Y en su carne hunden un clavo.
El corazón agotado
lleva las última gotas
de la sangre del Clavado
hacia sus arterias rotas.
Y en su carne hunden un clavo.
Sabe su guerra perdida,
el cuerpo al fin queda inerte
y una lanza abre la herida,
que torna la vida en muerte.
Y en su carne hundido queda... un clavo.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Donde descansan mis prisas
Igual que la primavera
llena los campos de flor,
así el estar a tu vera
llena mi alma de tu amor.
El pulso se me amotina
y la sangre arde en mis venas
a esa hora vespertina
en la que aun duermen las penas,
cuando tu aroma sutil
se posa sobre mis labios,
cuando esa emoción febril
que nunca explican los sabios
se apodera de mi ser
volviendome adicto a ti,
sin que me importe perder
todo lo que conocí.
Besarte es besar la vida,
pero aunque fuera la muerte
morder tu fruta prohibida,
sin dudar pido esa suerte
antes que no verte más,
que aun esa muerte certera,
si vienes tú y me la das,
me envuelve en tu primavera,
me aprisiona en tus miradas,
me arrulla entre tus sonrisas
que son como mil almohadas
donde descansan mis prisas.
llena los campos de flor,
así el estar a tu vera
llena mi alma de tu amor.
El pulso se me amotina
y la sangre arde en mis venas
a esa hora vespertina
en la que aun duermen las penas,
cuando tu aroma sutil
se posa sobre mis labios,
cuando esa emoción febril
que nunca explican los sabios
se apodera de mi ser
volviendome adicto a ti,
sin que me importe perder
todo lo que conocí.
Besarte es besar la vida,
pero aunque fuera la muerte
morder tu fruta prohibida,
sin dudar pido esa suerte
antes que no verte más,
que aun esa muerte certera,
si vienes tú y me la das,
me envuelve en tu primavera,
me aprisiona en tus miradas,
me arrulla entre tus sonrisas
que son como mil almohadas
donde descansan mis prisas.
jueves, 5 de marzo de 2015
Y volé
Miré a los ojos al abismo.
Sentí la brisa fresca que acaricia
los osados rostros de aquellos que saltan sin miedo,
los osados rostros de aquellos que saltan sin miedo,
de los que se enfrentan
por obligación,
por convicción,
por devoción
por devoción
al vacío,
al precipicio.
Me dejé caer
esperando que tus alas blancas
vinieran en mi auxilio
una vez más,
la última vez.
Al fondo se precipitaron,
pesados como piedras
grises y frías,
mis temores,
mis mas oscuros miedos.
Pensaba que caería yo también
con ellos,
con ellos,
enredado en ellos,
ahogado en ellos,
ahogado en ellos,
pero extendí los brazos
y alcancé a tocar con mis dedos
tu mirada,
abracé dulcemente tus labios,
me perdí en tu aroma
deseando que mi cuerpo se diluyera
plácidamente en tu alma,
dejando que tu espiritu recorriera
los recovecos de mis cansadas noches en vela.
Y sucedió.
Y sucedió.
Mis huesos no encontraron
el duro suelo del invierno que acompaña tu indiferencia.
Lleno de tu primavera
me elevé etéreo,
liviano,
hasta cruzar la frontera que conduce
a tu cielo.
a tu cielo.
Deseé alzarme por encima de todos los amores,
para llegar volando hasta tí.
para llegar volando hasta tí.
Y volé.
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